Un día como hoy nace la leyenda enmascarada

Rodolfo Guzmán Huerta nació un 23 de septiembre de 1917 y su carrera profesional la inició a los 25 años en la lucha libre mexicana en el año de 1942 ahí nació la leyenda que hasta el día de hoy es recordada “El Santo”.

Es el más famoso de los luchadores en México y ha sido referido como “una leyenda” del cine de culto. Su carrera en la lucha libre duró casi cuatro décadas, durante las cuales se convirtió en un héroe popular y un símbolo de la justicia para las personas, ya que su personaje trascendió el ámbito de la lucha libre y se transformó en una especie de superhéroe al lograr un manejo muy hábil de su imagen en diversos medios masivos, de modo que se transformó en héroe de historieta con la publicación semanal editada por José G. Cruz, de ahí saltó al cine, donde protagonizó 52 largometrajes de enorme éxito en taquilla no sólo en México, sino en gran parte de América Latina, España y algunos lugares tan distantes como Líbano o Turquía.

El género de luchadores fue inaugurado en 1952 por otro luchador profesional enmascarado,”El Médico asesino”, en una película cuyo título fue, irónicamente, “El Enmascarado de Plata”; fue hasta 1958 cuando Santo se convirtió en personaje de cine, logrando un éxito arrollador puesto que venía precedido por el éxito logrado en la historieta que se publicaba desde 1952. Otras figuras del cuadrilátero como Huracán Ramírez, Blue Demon y Mil Máscaras también incursionaron en el cine, pero nunca tuvieron el arrastre de Santo, a quien podemos considerar el primer gran producto mercadológico surgido de la lucha libre. Después del fallecimiento de Rodolfo Guzmán, uno de sus hijos, Jorge Guzmán Rodríguez, adoptó la máscara de su progenitor, dándose a conocer como “El Hijo del Santo”.

En 1942 su entrenador, don Jesús Lomelí, estaba armando un nuevo equipo de luchadores, todos con vestimentas plateadas, y quería que Rodolfo fuera parte de este equipo. Él le sugirió tres nombres: El Santo, El Diablo, o El Ángel, y Rodolfo eligió el primero. El 26 de abril luchó en La Arena México por primera vez como Santo.

Cabe mencionar que en un inicio combatía en el bando de los Rudos (lo cual no le favorecía para obtener el apoyo del público, ya que en la época la gente apoyaba en mayor medida a los técnicos); posteriormente se cambió al bando técnico. Bajo su nuevo nombre rápidamente desarrolló su propio estilo, y su agilidad y versatilidad lo hicieron muy popular.

También cabe mencionar que como parte de su entrenamiento a mediados de la década de 1950 comenzó a entrenar en la arena coliseo de Guadalajara, Jalisco, en el plantel de Cuauhtémoc “El Diablo” Velasco, fundador de la primera escuela de lucha libre profesional, con quien pulió su estilo y forma de luchar.

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